Sentido común

Una de las cosas de las que más nos cuesta deshacernos es del sentido común. Es un sentido que está muy bien socialmente, pero que no es siempre aplicable a la astrofísica.

Podríamos decir que el “sentido común” es las leyes de Newton, mientras que la realidad -hasta donde sabemos- es la Teoría de la Relatividad, porque nuestra experiencia como humanos nos dice que Newton funciona.

El sentido común es una limitación humana. Es muy útil y ojalá mucha más gente hiciera uso de él en la vida cotidiana (dicen que es el menos común de los sentidos), pero nuestro conocimiento de la realidad no se puede limitar a lo que nos dicta el sentido común. Hacerlo sería como decir que una partícula no existe porque el colisionador de partículas no la detecta, sin esperar que un nuevo instrumento, o una mayor energía pueda lograrlo en el futuro.

De hecho la ciencia siempre ha avanzado contra el sentido común, siendo poco conformista. Porque Newton puede parecernos de sentido común ahora, pero sus ideas fueron contra el sentido común de su época. Y lo mismo antes con Galileo, Copérnico, etc.

El sentido común nos dijo durante siglos que el Sol se levantaba por oriente y se ponía por occidente, dando vueltas alrededor de la Tierra, cuando se trataba sólo de una falta de perspectiva.

Muchos de los fraudes de “investigadores” se basan en confundir a la gente apelando a su sentido común. Como en su experiencia diaria no se suben a cohetes, o no viajan a velocidades cercanas a la luz, les convencen de supuestas conspiraciones de malvadas corporaciones y grupos de poder ocultos y de explicaciones esotéricas alternativas.

Lo gracioso del asunto es que sus acólitos suelen hablar de tener la “mente abierta” porque admiten todo tipo de verdad alternativa a la científica sin necesidad de verificarla, pero en realidad tener la “mente abierta” es estar dispuesto a desprenderte de tus prejuicios y tu sentido común para aceptar resultados demostrables.

Así avanzamos.

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